Inteligencia Creativa:
Desarrollo del Poder de Observación

El papel de la Inteligencia Creativa, Analítica y Práctica en la Creatividad

No defino la creatividad tan sólo como la capacidad para producir nuevas ideas.

Creo que es un proceso que requiere el equilibrio y la aplicación de los tres aspectos esenciales de la inteligencia —creativa, analítica y práctica—, los mismos aspectos que, cuando se los usa combinada y equilibradamente, dan lugar a la Inteligencia Exitosa.

El primer aspecto de la creatividad, y el más importante, es la Inteligencia Creativa, que es la capacidad para ir más allá de lo dado y engendrar ideas nuevas e interesantes.

A menudo, quien es creativo tiene un pensamiento sintético particularmente desarrollado, pues percibe conexiones (síntesis) que otras personas no ven.

La inteligencia creativa es una parte importante de la creatividad en general, pero no lo es todo.

El segundo aspecto de la creatividad es la inteligencia analítica, o sea, la capacidad para analizar y evaluar ideas, resolver problemas y tomar decisiones.

Todas las personas —incluso las más creativas— tienen ideas mejores y peores.

Pero las creativas en particular deben tener también la capacidad para analizar las ideas propias y evaluar sus méritos.

De lo contrario, es probable que se esfuercen tanto en la persecución de ideas más pobres como de ideas mejores.

Además, tienen que emplear su habilidad analítica para extraer las implicaciones de las nuevas ideas y tal vez ponerlas a prueba.

El tercer aspecto de la creatividad, la inteligencia práctica, es la capacidad para traducir la teoría en la práctica y las teorías abstractas en realizaciones prácticas.

Una consecuencia de la teoría de la creatividad como inversión es que las ideas buenas no se venden por sí mismas.

Cualquiera que haya trabajado alguna vez en una escuela comprenderá este principio.

En una escuela, lo mismo que en una organización, hay un conjunto de ideas muy bien defendido acerca de cómo se deben hacer las cosas.

Si alguien propone una nueva manera de hacer las cosas, no tiene más remedio que vender la idea y convencer a otras personas del valor de tales ideas.

También se requiere habilidad práctica para reconocer cuáles de las ideas propias pueden ser objeto de aplicación pragmática, sea cual fuere la recepción que se les dispense.

De esta suerte, la creatividad proporciona un puente entre la inteligencia analítica y la inteligencia práctica.

El tramo central del puente es la inteligencia creativa, pero para ser creativa necesita un equilibrio entre los tres aspectos de la inteligencia.

La persona que sólo se destaca por la inteligencia creativa puede producir ideas innovadoras, pero no reconocer cuáles son buenas o, en todo caso, no saber cómo venderlas.

La persona que sólo se destaca por la inteligencia analítica puede ser una excelente crítica de las ideas de otros, pero no es probable que engendre ideas creativas por sí misma.

La persona que sólo se destaca por la inteligencia práctica puede ser excelente vendedora, pero le dará lo mismo vender ideas (o productos) de poco o ningún valor como auténticamente creativos. Por tanto, para promover la creatividad necesitamos lograr el equilibrio de estas tres habilidades.

Esta idea de equilibrio es particularmente importante en mi concepto de Inteligencia Exitosa.

Nuestra sociedad se preocupa por las cantidades.

Cuanto más, mejor.

Cuanto más dinero, mejor; cuanto más alimento, mejor; cuanta más inteligencia, mejor.

Sin embargo, hay muchas culturas, sobre todo las orientales, que cargan más el énfasis en el equilibrio que en las cantidades.

La Inteligencia Exitosa depende al menos tanto del equilibrio como de la cantidad, ya en el desarrollo de las habilidades necesarias, ya en el conocimiento del momento oportuno para usarlas.

Este equilibrio se aplica por igual al uso de las habilidades creativas.

Nadie es más partidario que yo de la importancia de la creatividad.

Sin embargo, es menester equilibrar la creatividad con el pragmatismo.

Hay ideas que son creativas, pero no prácticas.

Mi hijo tiene un talante mental creativo y a menudo se impacienta cuando se enfrenta con los aburridos deberes escolares.

Sin embargo, siempre que no haya ninguna razón de fuerza mayor en contrario, es preciso hacer los deberes.

Le digo a mi hijo que escoja con cuidado sus batallas.

Si cree que hay involucrado algún principio importante, debe luchar por él con todos los medios.

Pero hay muchas personas creativas que pierden apoyo porque libran permanentemente pequeñas batallas y los demás se cansan de ellas.

Las personas con Inteligencia Exitosa también libran sus batallas, pero primero eligen cuidadosamente qué batallas vale la pena pelear.

También necesitamos promover la actitud que considere importantes los tres tipos de inteligencia, es decir, recordarse a sí mismo y recordar a los demás que para ser verdaderamente creativo es menester encontrar un equilibrio entre el aspecto creativo, el analítico y el práctico de la inteligencia. La actitud creativa es al menos tan importante como cualquier habilidad del pensamiento creativo.

Este resultado contiene también un mensaje importante acerca de la Inteligencia Exitosa.

Hasta cierto punto, también ésta es específica de un dominio.

La gente con Inteligencia Exitosa en un dominio (por ejemplo, los negocios) no tiene forzosamente esta clase de inteligencia en otros dominios (por ejemplo, las relaciones íntimas.

La noción de que alguien es «dotado» o no es un resto de un modo de pensar anticuado sobre la base de los tests.

Puede haber personas dotadas, pero sólo respecto de un conjunto de rendimientos.

Por esta razón es tan importante identificar las propias zonas de fuerza y de debilidad. Dicho sencillamente, nadie es bueno en todo.

La persona con Inteligencia Exitosa encuentra, a veces desarrolla y siempre saca el máximo provecho a aquello para lo cual es buena.

Robert Sternberg

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